martes, 30 de mayo de 2006

le musique

cada vez que escucho "dancing in the moonlight",
no puedo evitarlo.
¡vaya, hasta me encabrona sobremanera esos tintineos!

ummmmm
y es así,
te veo caminando a toda prisa,
no empujas a nadie
y pasas directo como balín entre tantos obstáculos plásticos.
en los ojos no hay nada.
ni ardores, ni colores fluidos.
la garganta no raspa.
y tu voz no se impregna,
se me embarra.

-arriba, hasta arriba de esa alacena-
¿cuál? ¿estos?
¿los corn pops?
¿otra vez vas a desayunar cereal?
leche. el plato de contornos azules.
la vieja cuchara de peltre.
te miro,
y ni creas que pienso entender
esas razones infantiles:
1) la cuchara grande para que te raspe las comisuras de la boca
2) que no deba llorar cuando los cristales chocan por el viento.
suspiros leves y retorcijones:
"el calor del hambre cuando me voy a acostar"
¡pero, pero es muy pronto para regresar!
y muy tarde para dejar caer la ropa sin tender.
te digo, la música es para leerla entre sueños...
en las veces de las almohadas acomodadas,
con duela bien puesta y sábanas desechas.
pero, la música de hoy no tiene buenos compases,
ninguna arritmia positiva...
sólo con tus dedos chuecos y tus pláticas a la hora de cenar.
nos he creado en servilletas de papel corrugado.
nos creo sin nexos a otra parte.
no en un lugar mejor.
allá, en lo suave de nuestros bordes.
por eso te repito. sabes que tú eres.
vaya que lo sabes.
╝fósforos en huelga