lunes, 23 de marzo de 2009

gato muerto

hablaré poco de tí
porque aún te guardo respeto.

anoche no quise verte doblar la esquina
pensé en ecos. en una voz perpetua para no olvidarte.
ví tus ojos feroces llenarse de coloradas ganas,
me vi dolosa con estas ganas de no quererte,
con ganas de dejarte pasar,
con ganas de mostrarte mundos donde todo lo que quieres, se pueda.


creo que me dió tristeza observar al gato
lo miraba tremendamente al despedazarse porque te ibas.
no quise llamarlo y traerlo de nuevo al portón,
dejé te siguiera, te lamiera el rastro para luego contarme tus rumbos.
te ví bajando la mirada y doblar tu andar para darle la última caricia.

escuché tu silbido para que aquel taxi se detuviera
bien seguro ese chiflido, el gato espantado.

yo solo escuchaba, observaba al gato.
subiste al taxi. el gato maullaba.
tu llorabas, yo lloraba. la puta despedida sin vernos.
quisiste irte por eje central. el gato maullaba tu retirada.
el taxi echaba reversa. yo con un desgarre lento en la garganta.
el gato te gritaba, te decía: no me dejes, coño! no te vayas!
llanta trasera con ese obstáculo blando.
un maullido ahogado. el last one.
un "puta madre" dicho con tu voz grave y tersa
el taxista preocupado.
yo consciente de que mi gato ha muerto
y de que viajas directo a un nunca
a un "tu no volverás".

viernes, 13 de marzo de 2009

va. y de rebote.

tengo un sueño atrapado bajo el párpado izquierdo, un amor roto en el barandal.
sueño que moriré bebiendo las palabras desgastadas de una soledad silenciosa.
y tu silencio... shhh, siempre a hurtadillas.
quisiera verte a diario, entre las hojas del libro de aquel hombre.

mis neuronas se suicidan con cada dosis de recuerdos, "de que me gustas, es verdad".
shhh. silencio cabrón en mis días pirata, en mis días sin tus noches.
y los brazos cargados de inocencia tras la lujuria de mis ojos.
te quiero lleno de dudas, con tu ingenuidad atada a mis tobillos, con la maleza trenzada en mis cabellos negros.

te quiero sin palabras, con la mano derecha en el corazón y la izquierda en ....


QUERENCIA cargada de música. amor al pesto sin condimentos.
me enamoré una mañana de verano, cuando te miré afuera de [llu nóu].
te quise tanto cuando te cortaste el cabello, cuando "me mirabas de reojo en los conciertos, cuando tu mejor amigo halagó mi belleza y te alejaste disgustado".
te he querido con tu apellido, con la infancia que te llena, te he querido mintiéndome.
secretitos tiernos. tus secretos de secundaria. y hoy sé que te quiero, aunque lo niegue para creer que ha valido la pena seguir tus pasos persiguiendo tu bendita ausencia.

nunca debí besarte.
ahora, por tu culpa, tu culpísima, deberás vivir con mi corazón escondido en tu bufanda.