jueves, 24 de junio de 2010

alfiler


tendría que ser un vacío clavado,
una raspada en la garganta,
un desquebrajo apaciguado,
vaso de agua vieja,
lamas en la tina...
no ver el reloj.
cuarto para las dos.

traje de sastre sin planchar,
recibos de luz vencidos,
tres idas al monte de piedad.
¿taller de costura?
¿air sickness bag?
¿ácido úrico?
¿hilera de metal?

es una mentada dulce de madre,
saco de naranjas a reventar.
de lo roto nadie nos habla,
¿será que él sabrá hilvanar?
aquí no hay puntadas perfectas,
¿una puntada de ojal?

tiene mucho que no veo mujeres zurciendo:
a una dama llorando,
su dedo atravesado por aquel insulso,
atravesado el dedo por un alfiler
¡y pobre! qué debería hacer!
le haré esta pregunta:
¿y qué queda ahora, señora?
          ¡pues lágrimas pa adentro, mujer!
          apúrate que esto urge,
          no te me quedes viendo,
          ¡qué, nunca habías cosido!
          ¡pásame ese condenado dedal!