viernes, 27 de octubre de 2006

seguros sopranos

enumero los tonos agudos de cada voz.

miro a los carcomedores de espacios. respiro mientras recuerdo.

no has llegado y debo esperarte. seis de la tarde y no doy para más. siento muy cerca la opresión que sabe asustarme, el ataque perturbador de tu imagen.

cierro la puerta. la cierro a la fuerza tratando de dejarte para siempre afuera, allí es donde debes estar. sin fijarme, sin advertir, cierro como una tonta la misma puerta agujerada por tu risa. la pesada y pobre puerta, sí, la que sabes muy bien como traspasar y que burlonamente juegas su cerrojo con ávida inocencia.

odié como te he odiado a tí, a las paradojas, a los desatinos y al destino mismo. crueldad o dolor. agosto o enero. a la puerta misma.



paro de divagar de nuevo.

el pc me pide a chillidos le preste atención. llegan mensajes al móvil como si en mis manos pudiera estar el antídoto para salvar el mundo. callo mi propia voz y continúo. encuentro a julio, el fotógrafo enamorado de la habana. me cuenta de su última exposición. me habla de maría... esta vez traumada por perder la última de sus tres virginidades mentales con un borracho. exhausta de gente y de mi absurdo respirar, vuelvo a masticar lo mismo: tú, ¿tú donde estás?... tú como siempre sonriente en mis desvelos, cautivante bajo el filo de mi almohada. río desganada, me levanto con mi taza de café en la mano. estoy temblorosa. tomo un trago más y pienso, me enferma pensarte tanto, veo el reloj cucú de mi abuela. ya, ya es hora. hora de volver a cerrar la puerta.

jueves, 19 de octubre de 2006

dos argollas

esto de caminar, me cansa pero me gusta. lamentablemente no caminé por la misma ruta y me perdí un espectáculo. debajo de aquella banca de parque (esa que nada tiene que hacer en esa banqueta sucia y deforme) yacía un sobre arrugado que una mujer tras haber digerido ese "ya no podemos", "es lo mejor", "esto ya lo sabías","no"... lloró y se tambaleó de dolor ahogado. agua salada, suspiro sumergido, golpes directos a la boca del estómago. pum! todo silencio. el único público: la deforme banqueta.

la mujer se ladeó las sandalias un par de veces porque la banqueta no ha recibido mantenimiento desde la última vez que el partido "comecuandohay" pintó las palmeras de cal y trató de resanar los huecos con cemento donde ya varios pies se han fisurado.

su hombre, caminó muy firme con su andar de "ja! yo gano" solo hasta llegar a la primera cuadra, después de la segunda.... cuando ya iba lejos, ya muy distante de la banca de parque, volteó, miró si dejaba rastro y vió a la mujer sacando su sandalia de un hueco en la banqueta. sintió como un abrevadero en la garganta, pero siguió su camino.

el papel era arrugado pero lindo. era papel fabriano, un papel que usan los pseudoartistas para trazar sus refinadas líneas que conformarán una obra digna de museo. “mauricio” decía con una letra impecable. contenía un papel finísimo que yo podría describir burdamente como papel albanene, con ribeteados en letra manuscrita y frases de amor. como sello, un beso carmín y un “te amo ” con letra de fina estampa que jamás desprenderé al momento que tenga que decir esa frase.

¿cómo sé esta historia? ¡se me perdieron mis argollas para mi nuevo pearcing!... me hice las dos perforaciones que quería en casa de jaime, el mono que estudia filosofía, el se gana sus días haciendo pulseras y malhaciendo pearcings. es mi amigo y se ofreció a regalarme y ponerme nuevas argollas sin cobrarme. me platicó del lugar, de la banca por la que siempre paso y me habló con mucho sentimiento sobre la mujer llorosa. la historia fue cruda y muy simple: dos cachetadas y un adiós. ambos se fueron zumbando como arrancones de auto.

es cierto, decidimos cambiar la historia mientras las dos argollas me provocaban lagrimear mi imaginación. jaime había fumado mucho, yo había pasado un mal día... platicar de lágrimas ajenas nos hizo bien.

nunca ha sido malo inventar, menos cuando duele. duele profundamente.

[agítese y tómese bien frío]

viernes, 13 de octubre de 2006

concuspinchencia
.la frustración se bebe en tragos sordos, amenos, mezquinos, hipócritas, vecinos... como pelos de axila. la frustración es un licor extinto, incitante, un cuarto dúplex de deseo/rencor. el amor es la constante jamás explorada por un filósofo, por un ventrílocuo, por un haz de libros enjaretados en un lomo analfabeto. el amor está arrebatado por raíces enanas, por dolores primigenios, por salivas pubertas explorando resquicios donde el vello aún no crece bien.
tengo de amigos a dos condenados monos de trapo. hoy decidí quemarlos y clavarles a cada uno los aretes que me quité de las orejas. no tengo ni una gota de valor para hacerles un buen vudú, soy blanda.
tengo collares hechos de conchas de caracol. los primeros los cambié por el hiss de tus pasos, pasos que en algún tiempo sentí inalcanzables y que ahora me son torpes, urgidos de algo de cariño, embelezados por mi caminar de vaivén a la altura de las caderas. te odio. te grito te odio, porque me molesta no sentir nada por tí. ¿debería no? pero he llegado a la costumbre de sentir baldes de agua fría [pero no tan fría] al nombrarte. me endiabla! no me sabes a nada. shhhh.
son las doce, la una de la mañana.
ayer soñé con un edificio enorme, desplomándose ante esto.
ayer pensé que debía recordarte. pero ves. me cuesta, me cuestas mucho.
[pero recuerda, nunca maldigas al socialismo]