sábado, 30 de enero de 2010

doble a


un escritor ha de ser infiel
ha de tacharse de pendejo y hasta de imbécil
ha de ser viejo polvo de arena que no reblandece
pero, ¡ah! ¡qué bien chinga!

un escritor ha de ser infiel
si en sus reparos no te nombra
si al cerrar los ojos no te usa,
no te dibuja como pretexto
no te encierra, te revuelca
te hace uno enmedio de tantas letras

dicen que aunque todo sea extraño
el alma de un escritor prevalece
que a nosotros nos unen peldaños,
al café se le pone harta canela
y que de infiel tengo
lo contrario a tu arábiga piel