miércoles, 1 de abril de 2009

de la sangre.
va y escurre.
los tirones en el cuello,
los falanges entumecidos... mala postura.

háblale al vecino.
no hagas muecas, vé, díle.
abre la puerta.

y es que sigue escurriendo,
los hilos rojos acarician los lunares cercanos al pubis.
los ojos no titilan, quietos. no quiero decir muertos, sólo quietos.

¿qué te dijo? habla, carajo! dime.
voltea, mírame a la cara. no llores. ¿qué te dijo?

-mamá, ese cadáver lleva días contigo. la casa huele mal.
las llaves de la puerta están en tus pechos. no puedo hablar con el vecino desde la reja. no me escucha, te juro que no me escucha-