jueves, 12 de junio de 2008

antibiótico

tú crees que realmente me importa.
que sufro cual noche eterna colgada de pura maraña.
que lloro incesante, que vomito con náuseas desesperadas.
las plantas crecen y que gracias a mis lágrimas.

tú crees que realmente me importas.
de repente lo dejas ver en el tembeleque de tu quijada.
- mmm, no hay más. te siento lo sé. pasará lo mismo de siempre.-
un ojo saluda al otro, un meneo lento, líquidos viscosos... un ¿Y? mayúsculo. sonoro. jijueputa.

¿y de verdad crees que eso me importa?
un hueco enorme separa el hilo de aquella, tu voz recia, liviana cual lengüetazo en mi oreja.
estás colgado allá en un perchero apolillado, mercancía escondida - fuera de temporada - "un chicle y pega".

...

cerca estás en esto de la importancia. lo acepto.
en una importancia desdeñosa de quitarte mérito. de resanar amalgamas, de borrar tu descanso arraigado a mis carnes. me has cuestionado y claro, caigo en cuenta: sentada, entumecida por vasiconstrictores, ríos de saliva urgentes. una pizca de dolor, recuerdos prontos...

los galenos existen para mitigar a la mente. uno que otro dentista para llenar las bocas con sabor a cal mientras ajenos sabores van desapareciendo.

tenías razón. tú crees que aún nos importa.