
sí, ya.
sentarse y no bailar
antecede a la incorporeidad
de miradas secas y vacilantes.
sentarse y no tomar
me acaricia el recuerdo
de esa copa de tinto
a media luz y a media nada
sentarme y no aplaudir
precede al trago sólido y solo
que en tus ojos se sabe plausible a lo mudo...
por eso es mejor dormir,
tomar los bríos
para cuando venga la gana:
pararse y al fin atreverse a bailar.