jueves, 23 de septiembre de 2010


.Teníamos solo 10.

¡Desde esta rama al piso!
¡Nah! No creo que haya tanta distancia...
No nos vamos a lastimar, ¡¡¡anda!!
Vamos, Pascual, si lo podemos brincar.
-¡Te he dicho que tengo miedo!-
-¡No quiero!, que no quiero, ¡coño!-
Me gritaba lleno lágrimas,  con las bolsas rotas y
todas nuestras canicas enterradas en el lodazal.

¿Y quién lo iba a decir?
Hoy ando en ese futuro del que nos burlamos
Dije ésas, sus mismas frases, pero me las han dicho más.
Sí, he llorado con ellas, me han dolido… me han…
¡Ah! pero, ¿y Pascual?,  a Pascualmiedo no lo he vuelto a ver.
-¡Te he dicho que tengo miedo!-
-¡No quiero!, que no quiero, ¡coño!-
Le han de  gritar con la cara llena de lágrimas, 
Se ha de acordar de las canicas enterradas
y de la miseria del tiempo cuando hace extrañar.

miércoles, 7 de julio de 2010

Sin tanta mecha

En las cantinas, nadie sabe guardar secretos. Eusebio, el cantinero de “El Despacho” siempre que me ve triste me cuenta la historia del viejito de la esquina, el que habla solo y cuando pide la quinta cerveza saca un reloj de cadenita y se pone a llorar. Cuando Eusebio me cuenta la historia de Donreloj, siento que inicia la invitación a que yo, con muchos tequilas derechos encima, desentumezca la lengua y le cuente lo muy profundo que me pesa estar sola y en estas condiciones. Eusebio sabe que es difícil sacarme plática y aprovecha de contarme más chismes cantineros sobre la señora que vende chicles y su romance con el viejito de buena percha que toca la guitarra los viernes por la noche. Siempre que Eusebio llega a esa historia, agregando y quitando personajes, mi lengua parece entender de paz y soltura. Le tomo la mano a Eusebio. Lo veo y me pierdo en sus ojos grises. Ésos, sus ojos llenos de tiempo. Lo miro y él me sonríe como si esa risita prometiera que habrá complicidad en lo que yo tenga que contarle. Le digo sin dejar de verlo, sin tanta mecha: “Don Shebo, si es que fue un remolino de plata o le adornaban dientes de oro, la verdad es que de eso, yo ya ni me recuerdo”.

jueves, 24 de junio de 2010

alfiler


tendría que ser un vacío clavado,
una raspada en la garganta,
un desquebrajo apaciguado,
vaso de agua vieja,
lamas en la tina...
no ver el reloj.
cuarto para las dos.

traje de sastre sin planchar,
recibos de luz vencidos,
tres idas al monte de piedad.
¿taller de costura?
¿air sickness bag?
¿ácido úrico?
¿hilera de metal?

es una mentada dulce de madre,
saco de naranjas a reventar.
de lo roto nadie nos habla,
¿será que él sabrá hilvanar?
aquí no hay puntadas perfectas,
¿una puntada de ojal?

tiene mucho que no veo mujeres zurciendo:
a una dama llorando,
su dedo atravesado por aquel insulso,
atravesado el dedo por un alfiler
¡y pobre! qué debería hacer!
le haré esta pregunta:
¿y qué queda ahora, señora?
          ¡pues lágrimas pa adentro, mujer!
          apúrate que esto urge,
          no te me quedes viendo,
          ¡qué, nunca habías cosido!
          ¡pásame ese condenado dedal!

lunes, 10 de mayo de 2010

escala


empezó todo en Em, 
algunos arpegios endulzaron los caminos
entre armónicos fuiste-veniste


GM siempre ha sido una nota fuerte,
mis dedos la ejecutan a la perfección, solías aplaudírmelo,
me gustaba tocar y a la vez escribir.
si las notas salían bien, no había regaño alguno...
si los nervios ganaban, me decías sin parar
que debía ser madura, ágil, no ser nivel parbulito


mi metrónomo, encendido
tic-tac: retumba, tic-tac y fallo
tic-tac: marca, tic-tac: sí me estás mirando
tic-tac: fallo, fallo y me amaestro en fallar
"no encuentras bemoles ni un sostenido"
regaño tras regaño 
y cada regaño me tiene cerca tuyo
y en el fondo de todo me estaba gustando fallar

domingo, 18 de abril de 2010

náo

ahora que despierto
me gusta estirar la mano,
estirarla con hartas ganas
hoy me estiro y mis dedos alcanzan naranjas,
estiro y pasean flores en mi epidermis
hoy despierto
me estiro toda y logro respirar libremente
ahora que despierto
¡qué bien se siente!

miércoles, 14 de abril de 2010

inteli-gente

comprar aire en vez de tiempo
respirar sin colapsar antes
tender las camas sin que se vean las manchas
despertar serena y el ruido aún siga dormido

intel-i-gente

retirar mis pesares antes de servir la mesa
comer despacio dejando caer al estómago todo lo blando
bañarse con calor... que las ideas se enfríen
dormir siesta con o sin almohada

in-teligente

barrer cuando la visita decide irse
dejar ir cuando los gestos de otro ya no pertenecen
no sufrir lo visible... cuando la merma por dentro agota
llamar inteligente solo a quien se lo merece

miércoles, 17 de marzo de 2010

noctambulario

vaya manera de moverte
de usurpar así los espacios
¡vayan tus maneras a saber!
          si cada caricia realmente se otorga
          si es cierto que ya no le piensas
vaya manera de irte y entrar de nuevo
de abrir así las puertas
vaya manera de acicalar 
con esa tu voz necia

no quiero que vivas tanto tiempo
no tantas horas aquí,
te quiero lento, sí, hasta que fluyas entero
pero, ¿cómo puedes?
¿cómo tu pecho recuerda tanto?

y sé leer el futuro:
dentro de todo lo húmedo
          desdibujarás estas sonrisas
                    cada que te provoque mencionarla
aturde la acordancia evolutiva y
esas bráun pupilas dilatadas
…. abren, cierran…
maúllan mudos tus ojos de gato
maúllan tanto de saberse no tuyos
abren-cierran mortales
ella, canela, no vuelve… 
-no, querido, ni lo hará-

hoy duermen siesta
todas las voces que escribí
el futuro sé advertir
este futuro que odio recordar 
que vive en tu espalda y 
que a largos lengüetazos te leí