hora pico
ir en viaducto
tres de la tarde
ola de calor
aliento de asfalto
los niños gritando
tuvieron clase de educación física
el líquido rojo baja y baja
y el tanque de gasolina se gasta de a mucho
porque me he movido unos cinco metros
freno
me muevo 10 cm, freno...
y la telenovela ya no alcanzaré
viernes, 8 de octubre de 2010
sábado, 2 de octubre de 2010
jueves, 23 de septiembre de 2010
.Teníamos solo 10.
¡Desde esta rama al piso!
¡Nah! No creo que haya tanta distancia...
No nos vamos a lastimar, ¡¡¡anda!!
Vamos, Pascual, si lo podemos brincar.
-¡Te he dicho que tengo miedo!-
-¡No quiero!, que no quiero, ¡coño!-
Me gritaba lleno lágrimas, con las bolsas rotas y
todas nuestras canicas enterradas en el lodazal.
¿Y quién lo iba a decir?
Hoy ando en ese futuro del que nos burlamos
Dije ésas, sus mismas frases, pero me las han dicho más.
Sí, he llorado con ellas, me han dolido… me han…
¡Ah! pero, ¿y Pascual?, a Pascualmiedo no lo he vuelto a ver.
-¡Te he dicho que tengo miedo!-
-¡No quiero!, que no quiero, ¡coño!-
Le han de gritar con la cara llena de lágrimas,
Se ha de acordar de las canicas enterradas
y de la miseria del tiempo cuando hace extrañar.
miércoles, 7 de julio de 2010
Sin tanta mecha
En las cantinas, nadie sabe guardar secretos. Eusebio, el cantinero de “El Despacho” siempre que me ve triste me cuenta la historia del viejito de la esquina, el que habla solo y cuando pide la quinta cerveza saca un reloj de cadenita y se pone a llorar. Cuando Eusebio me cuenta la historia de Donreloj, siento que inicia la invitación a que yo, con muchos tequilas derechos encima, desentumezca la lengua y le cuente lo muy profundo que me pesa estar sola y en estas condiciones. Eusebio sabe que es difícil sacarme plática y aprovecha de contarme más chismes cantineros sobre la señora que vende chicles y su romance con el viejito de buena percha que toca la guitarra los viernes por la noche. Siempre que Eusebio llega a esa historia, agregando y quitando personajes, mi lengua parece entender de paz y soltura. Le tomo la mano a Eusebio. Lo veo y me pierdo en sus ojos grises. Ésos, sus ojos llenos de tiempo. Lo miro y él me sonríe como si esa risita prometiera que habrá complicidad en lo que yo tenga que contarle. Le digo sin dejar de verlo, sin tanta mecha: “Don Shebo, si es que fue un remolino de plata o le adornaban dientes de oro, la verdad es que de eso, yo ya ni me recuerdo”.
jueves, 24 de junio de 2010
alfiler
tendría que ser un vacío clavado,
una raspada en la garganta,
un desquebrajo apaciguado,
vaso de agua vieja,
lamas en la tina...
no ver el reloj.
cuarto para las dos.
traje de sastre sin planchar,
recibos de luz vencidos,
tres idas al monte de piedad.
¿taller de costura?
¿air sickness bag?
¿ácido úrico?
¿hilera de metal?
es una mentada dulce de madre,
saco de naranjas a reventar.
de lo roto nadie nos habla,
¿será que él sabrá hilvanar?
aquí no hay puntadas perfectas,
¿una puntada de ojal?
tiene mucho que no veo mujeres zurciendo:
a una dama llorando,
su dedo atravesado por aquel insulso,
atravesado el dedo por un alfiler
¡y pobre! qué debería hacer!
le haré esta pregunta:
¿y qué queda ahora, señora?
¡pues lágrimas pa adentro, mujer!
apúrate que esto urge,
no te me quedes viendo,
¡qué, nunca habías cosido!
¡pásame ese condenado dedal!
tendría que ser un vacío clavado,
una raspada en la garganta,
un desquebrajo apaciguado,
vaso de agua vieja,
lamas en la tina...
no ver el reloj.
cuarto para las dos.
traje de sastre sin planchar,
recibos de luz vencidos,
tres idas al monte de piedad.
¿taller de costura?
¿air sickness bag?
¿ácido úrico?
¿hilera de metal?
es una mentada dulce de madre,
saco de naranjas a reventar.
de lo roto nadie nos habla,
¿será que él sabrá hilvanar?
aquí no hay puntadas perfectas,
¿una puntada de ojal?
tiene mucho que no veo mujeres zurciendo:
a una dama llorando,
su dedo atravesado por aquel insulso,
atravesado el dedo por un alfiler
¡y pobre! qué debería hacer!
le haré esta pregunta:
¿y qué queda ahora, señora?
¡pues lágrimas pa adentro, mujer!
apúrate que esto urge,
no te me quedes viendo,
¡qué, nunca habías cosido!
¡pásame ese condenado dedal!
lunes, 10 de mayo de 2010
escala
GM siempre ha sido una nota fuerte,
empezó todo en Em,
algunos arpegios endulzaron los caminos
entre armónicos fuiste-veniste
GM siempre ha sido una nota fuerte,
me gustaba tocar y a la vez escribir.
si las notas salían bien, no había regaño alguno...
si los nervios ganaban, me decías sin parar
que debía ser madura, ágil, no ser nivel parbulito
mi metrónomo, encendido
tic-tac: retumba, tic-tac y fallo
tic-tac: marca, tic-tac: sí me estás mirando
tic-tac: fallo, fallo y me amaestro en fallar
"no encuentras bemoles ni un sostenido"
regaño tras regaño
y cada regaño me tiene cerca tuyo
y en el fondo de todo me estaba gustando fallar
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
