sábado, 13 de diciembre de 2008

no quiero que se llame.

y es que hay imprecisión.
imprecisiones día-mañana-después.
la hora de cerrar la puerta.
los carcomedores de tiempos.
tus prisas.

la cara se presta a no dejar irte,
se arruga y finge, no demencia, ser sensata.
lo abierto de las fosas nasales te dice, quedito, casi inaudible:
"no te vayas, no me dejes".







no hemos develado las placas.
de tu boca a la mía tres.dos.mil. palabras.
un resorte suplicando paciencia,
los eslásticos de las ganas, tu pasado que pesa.
mi presente que asusta.

impreciso quererte a como se me pegue la gana
dolerte y deliciosearte como se me hinche lo que no tengo
tomarte en mis manos, no llamarte jamás ficción.

y es que hay imprecisión.
imprecisión desdeñosa de hacernos trizas.
las horas de cambiar cerraduras.
los tiempos ganados, somos amigos.
un tú bien yo. nos tenemos simbióticos.
corriendo. ambos corriendo como nunca antes.
zancadas largas, no paramos. corriendo. corriendo.

3 comentarios:

  1. maldita simbiosis, la cara se nos presta, pero no obedece aunque le torturemos. idiota es sólo el intentar discutirle.

    Méndiga salamandra. Ya la madrugada tenía otro color. Pero gracias.

    ResponderEliminar
  2. ...y es que, si no he de volver como un grande, que la nación me lo demande.



    y así será

    ResponderEliminar
  3. ...cuando el pasado pesa y el presente asusta es hora de cambiar las cerraduras.

    ResponderEliminar